La Suprema Corte de los Estados Unidos dio a conocer este día que rechazó revisar el caso de John Allen Rubio, dejando firme la sentencia de pena de muerte dictada en 2010 y cerrando la puerta a una posible intervención del máximo tribunal del país.
Rubio fue señalado como responsable de uno de los crímenes más impactantes en la historia del condado Cameron, ocurridos el 11 de marzo de 2003. De acuerdo con los expedientes judiciales, el acusado apuñaló y decapitó a su hija de dos meses, a su hijo de un año y a la hija de su entonces pareja, de tres años.
Un jurado lo encontró culpable de cuatro cargos de asesinato capital por la muerte de los menores Julissa Quezada, John Estefan Rubio y Mary Jane Rubio. Tras escuchar la evidencia, el jurado concluyó que Rubio causó intencionalmente la muerte de los tres niños y que representaba un riesgo permanente para la sociedad.
En 2010, otro jurado lo sentenció a pena de muerte por asesinato capital, condena que, tras años de revisiones en tribunales estatales y federales, se ha mantenido firme.
Con la decisión anunciada hoy por la Suprema Corte, la sentencia permanece vigente. El fiscal del distrito, Luis Saenz, informó que, aunque el acusado aún podría intentar retrasar el proceso mediante otros recursos legales, su oficina buscará una orden de ejecución y el establecimiento de una fecha lo antes posible.
Saenz también recordó a las víctimas y señaló que, tras más de dos décadas de procesos judiciales, la justicia se mantiene firme al no revisar el caso.

