La agencia contempla invertir entre 10 y 20 millones de dólares en dispositivos que pueden emitir descargas de hasta 380 voltios
ICE planea destinar entre 10 y 20 millones de dólares para adquirir guantes capaces de emitir descargas eléctricas, una medida que ha generado cuestionamientos entre organizaciones defensoras de los derechos civiles y expertos en el uso de la fuerza.
Los dispositivos, conocidos como G.L.O.V.E., por sus siglas en inglés, serían incorporados como una nueva herramienta para los agentes de la agencia.
Richard Kolko, agente retirado del FBI, explicó que la implementación de cualquier nueva herramienta requiere capacitación y protocolos específicos para los agentes. También señaló que cada ocasión en que los guantes sean utilizados con una persona tendría que ser documentada.
Sin embargo, organizaciones de derechos civiles cuestionan la necesidad de proporcionar este tipo de tecnología a los agentes de ICE.
Efrén Olivares, vicepresidente de litigio y estrategia legal del National Immigration Law Center, calificó los guantes como un arma innecesaria y cuestionó la incorporación de nuevas herramientas de uso de la fuerza.
Por su parte, Sarah Cruz, estratega de políticas y abogacía para la frontera y los derechos de inmigrantes de la ACLU, señaló que el uso de una nueva herramienta de control genera dudas sobre cómo será utilizada y qué nivel de transparencia habrá en caso de que ocurra algún incidente.
Ante estas preocupaciones, se solicitó un comentario a ICE sobre la implementación de los guantes y los protocolos de capacitación.
La agencia respondió que cada decisión se toma después de una revisión para garantizar que cualquier tecnología utilizada por ICE sea consistente con las políticas y normas aplicables de las fuerzas del orden.
ICE también aseguró que sus agentes están capacitados en tácticas de desescalamiento y reciben entrenamiento continuo sobre el uso de la fuerza.
Según información del fabricante, los guantes pueden emitir descargas de hasta 380 voltios, una característica que también ha generado preocupación por los posibles riesgos para personas con determinadas condiciones médicas.
La posible adquisición mantiene abierto el debate sobre la necesidad de estos dispositivos, su supervisión y los protocolos que deberán establecerse para regular su uso.

