Ruy Mireles Law
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Poca lluvia, pero fuertes vientos: el peligro oculto de algunas tormentas en Colorado

Noticias Colorado (KCEC)

Una tormenta no necesita producir un fuerte aguacero para generar condiciones peligrosas. En Colorado, especialmente cuando la atmósfera está seca cerca de la superficie, algunas tormentas pueden dejar muy poca lluvia y, sin embargo, producir fuertes ráfagas de viento. Pero, ¿cómo puede una tormenta producir tanto viento si apenas está lloviendo?

La respuesta está debajo de la tormenta. El aire seco tiene mucho que ver.

Cuando la lluvia comienza a caer desde una nube y encuentra una capa de aire relativamente seca, parte de esas gotas se evapora antes de alcanzar el suelo. La evaporación provoca un enfriamiento del aire. Al enfriarse, este se vuelve más denso y pesado que el aire que lo rodea, acelerándose hacia la superficie. Se forma entonces una intensa corriente descendente. Cuando esa masa de aire golpea el suelo ya no puede continuar bajando, por lo que se expande rápidamente en diferentes direcciones, generando fuertes ráfagas de viento.

En determinadas circunstancias este fenómeno puede convertirse en un microburst, una corriente descendente muy localizada capaz de producir vientos intensos en un área relativamente pequeña.

Podemos observar nubes oscuras, escuchar algunos truenos e incluso ver cortinas de precipitación a la distancia, pero recibir muy poca lluvia en nuestra ubicación. Poco después puede llegar una fuerte ráfaga de viento. Por eso, la cantidad de lluvia que produce una tormenta no siempre es una buena medida de su intensidad o del peligro que puede representar.

Las ráfagas pueden levantar polvo, derribar ramas, mover objetos que no estén asegurados y dificultar la conducción, especialmente para vehículos de perfil alto. Aunque un microburst puede producir vientos suficientemente fuertes como para ocasionar daños, su formación es muy diferente a la de un tornado.

En un tornado, el aire presenta una intensa rotación alrededor de un eje que se extiende desde una tormenta hacia la superficie.
En un microburst, en cambio, el aire desciende violentamente desde la tormenta, golpea el suelo y se dispersa horizontalmente.

Después de un microburst los daños suelen mostrar un patrón de vientos que se alejan del punto donde la corriente descendente impactó la superficie, mientras que un tornado puede dejar señales asociadas a su circulación rotatoria.

Denver ya ha vivido ejemplos muy claros. El 25 de agosto de 1951, un microburst produjo una ráfaga de 50 mph en el antiguo aeropuerto de Stapleton, en Denver. Lo curioso fue que la cantidad de precipitación registrada fue traza y el viento alcanzó 50 mph.

Para este viernes 28 de agosto, se esperan tormentas aisladas o dispersas de base alta acompañadas principalmente por ráfagas de viento.

Para el fin de semana el patrón comenzará a cambiar. Todavía serán posibles algunas tormentas el sábado, pero la cobertura aumentará desde finales del sábado y especialmente entre domingo y lunes, a medida que aumente la humedad disponible.

Así que la próxima vez que una tormenta parezca dejar apenas unas gotas de lluvia, no necesariamente significa que haya pasado el peligro.
En Colorado, algunas veces el viento puede ser la verdadera historia de la tormenta.

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