
DENVER, Colorado — 8 de septiembre de 2026. Las prescripciones de medicamentos GLP-1 para niños estadounidenses de entre 8 y 11 años con obesidad aumentaron 310 veces desde 2019, una tendencia que genera preguntas sobre su seguridad, el uso fuera de las indicaciones autorizadas y las diferencias económicas en el acceso al tratamiento.
Pese al elevado crecimiento porcentual, los investigadores advierten que estos medicamentos todavía son utilizados por una proporción reducida de los menores que podrían ser considerados para recibirlos.
El estudio publicado en la revista Pediatrics analizó expedientes médicos de 3,520,531 niños con obesidad, pero sin diabetes, entre enero de 2019 y junio de 2026.
Prescripciones aumentaron rápidamente
La investigación encontró que la proporción de niños de 8 a 11 años que recibió una receta para un medicamento GLP-1 pasó de 0.03% en 2019 a 9.3% en 2026. Los autores describieron el cambio como un aumento de 310 veces, equivalente a más de 30,000%.
Sin embargo, al analizar todo el periodo, solamente 20,282 menores recibieron al menos una prescripción. Esa cifra representa aproximadamente el 0.6% de los más de 3.5 millones de niños incluidos.
“En contexto, este es un número muy pequeño”, explicó el doctor Babak J. Orandi, investigador principal y especialista en medicina de la obesidad de NYU Langone Health. “Aunque la cantidad que recibe tratamiento es muy pequeña, su adopción se está acelerando rápidamente”.
Los medicamentos estudiados fueron Wegovy, Saxenda y Zepbound. Wegovy fue el recetado con mayor frecuencia.
Ninguno está aprobado para menores de 12 años
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no ha aprobado estos medicamentos GLP-1 para tratar la obesidad en niños menores de 12 años.
Cuando un médico los prescribe a un paciente más joven, se considera un uso fuera de la indicación autorizada u “off-label”. Esto no significa automáticamente que el tratamiento sea ilegal o inadecuado, pero requiere una evaluación cuidadosa de los posibles beneficios y riesgos para cada paciente.
Las guías clínicas permiten que los especialistas consideren medicamentos para la obesidad en ciertos niños desde los 8 años, siempre como complemento de intervenciones relacionadas con la alimentación, la actividad física y el comportamiento.
Los padres no deben administrar ni buscar estos medicamentos para un menor sin la supervisión de un pediatra o especialista en obesidad infantil.
Casos más graves concentraron las recetas
Los médicos aparentemente reservaron los GLP-1 para pacientes con mayores riesgos de salud.
El 93.7% de los niños que recibió una receta presentaba obesidad severa. Además, el 65.2% tenía por lo menos una condición relacionada, como presión arterial elevada, colesterol alto o apnea del sueño.
Una cuarta parte de los menores tratados presentaba prediabetes, condición que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Los investigadores también encontraron que las niñas recibieron más prescripciones que los niños y que la probabilidad aumentaba con la edad. Los menores de 11 años recibieron recetas con mayor frecuencia que aquellos de 8 años.
Ingresos familiares influyen en el acceso
El estudio identificó una diferencia relacionada con las condiciones socioeconómicas. Los niños residentes en comunidades de mayores ingresos tuvieron 55% más probabilidades de recibir un GLP-1 que aquellos procedentes de zonas con mayor vulnerabilidad social.
Para los investigadores, este hallazgo podría reflejar desigualdades relacionadas con el costo de los medicamentos, la cobertura del seguro y el acceso a clínicas pediátricas especializadas.
“Los médicos y responsables de políticas de salud tienen la responsabilidad de garantizar que estos tratamientos estén disponibles para más personas que aquellas con seguro médico y recursos para acudir a clínicas pediátricas”, afirmó el coautor Allan B. Massie.
Expertos piden seguimiento prolongado
Los GLP-1 pueden reducir el apetito, facilitar la pérdida de peso y mejorar determinados indicadores metabólicos. No obstante, todavía se necesita más información sobre su seguridad y efectividad a largo plazo en menores de 12 años.
Actualmente se realizan ensayos clínicos con niños desde los 6 años. Sus resultados podrían ofrecer nuevas orientaciones sobre las dosis, los beneficios, los efectos secundarios y la duración adecuada del tratamiento.
Los autores insisten en que el fuerte aumento porcentual no significa que estos medicamentos ya sean de uso generalizado. Por ahora, su utilización se concentra en una pequeña proporción de niños con obesidad severa y mayores riesgos cardiometabólicos. NYU Langone publicó un resumen de los hallazgos.
Fuente original: Noticias Colorado
8 Sep, 2026

