En Roma, Texas, un nuevo proyecto empresarial busca unir una tradición profundamente arraigada en México con la cultura y el sabor del sur de Texas.
La historia comenzó con la pasión de un empresario por el agave y una idea que, con el paso del tiempo, se convirtió en un proyecto para crear algo diferente en la región. Para hacerlo realidad, contó con el apoyo de su socio, Eduardo Ocampo Ramírez. Juntos decidieron apostar por la creación de su propia destilería de agave, impulsados por una sencilla pregunta: “¿Por qué no?”.
El resultado es lo que sus creadores describen como el primer mezcal hecho en Texas. Sin embargo, debido a las denominaciones de origen que protegen términos como “mezcal” y “tequila”, el producto que elaboran en Roma se comercializa como un “espíritu de agave”.
Para los propietarios, la ubicación también es parte fundamental de la historia. Eligieron Roma, una comunidad fronteriza con una cultura marcada por la conexión entre México y Texas.
El agave tiene profundas raíces en la cultura mexicana y, a través de este proyecto, sus creadores buscan darle una nueva identidad desde la perspectiva del sur de Texas. Incluso el nombre de la botella tiene un significado personal para quienes están detrás del negocio y forma parte de la historia que quieren contar.
Más allá de producir una bebida, el propietario asegura que su objetivo es promover a Roma y mostrar todo lo que la comunidad tiene para ofrecer. Su visión incluye atraer a más visitantes, generar nuevas oportunidades económicas y contribuir al crecimiento de la ciudad.
Mientras el negocio continúa desarrollándose, también crece el sueño de sus propietarios de poner a Roma en el mapa y demostrar que una tradición con raíces mexicanas puede adquirir una identidad propia en el sur de Texas.

