
Edinburg, Texas — El reciente anuncio del cierre parcial de la escuela primaria Canterbury encendió las alarmas entre padres de familia, luego de que autoridades confirmaran la presencia de partículas de E. coli en algunos salones, derivado de un desbordamiento de aguas residuales.
Según la administración del plantel, el problema se originó tras las inundaciones del mes pasado, cuando una inspección reveló contaminación en las bases del piso de ciertos salones.
Aunque el resto de las instalaciones fue declarado seguro por ingenieros externos y funcionarios de salud pública, el hallazgo generó inquietud entre las familias.
“Nos preocupa la salud de nuestros hijos. Aunque digan que el resto del plantel está bien, ya no nos sentimos tranquilos enviándolos ahí”, expresó una madre visiblemente molesta a la salida del plantel.
Las autoridades escolares aclararon que el origen del problema no fue interno, sino un retroceso de aguas del sistema de alcantarillado de la ciudad.
Como medida preventiva, el distrito escolar determinó que los alumnos de pre-kínder a segundo grado serán reubicados temporalmente en la escuela primaria Freddy González. Los estudiantes de tercero a quinto grado, por su parte, continuarán con clases presenciales en Canterbury.
“El bienestar de nuestros alumnos y personal es nuestra prioridad. Seguiremos trabajando para garantizar un ambiente seguro para toda la comunidad escolar”, indicó un portavoz del distrito.
Padres de familia han pedido más transparencia y pruebas claras de que los espacios escolares están libres de contaminación antes de permitir el regreso total de sus hijos.
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